Trochando Sin Fronteras 09 de agosto de 2016

El ELN rompe su silencio ante los acuerdos de paz Gobierno – FARC

En declaración de la Dirección Nacional y el Comando Central, el ELN señala que no comparte la esencia de esos acuerdos, por considerar que exculpan al Estado de su responsabilidad en la guerra sucia y el terrorismo.

La declaración, publicada en la página http://www.ranpal.net, dice además que los acuerdos de La Habana “deforman los fundamentos esenciales del derecho a la Rebelión” y que con ellos el gobierno “niega la naturaleza política del alzamiento armado y mantiene intacto el régimen oprobioso de violencia, exclusión, desigualdad, injusticia y depredación”.

Con este pronunciamiento, el ELN hace públicos sus reparos ante el proceso de paz adelantado por las FARC, respecto del cual hasta ahora sólo había dicho que lo respetaba, ya que cada organización insurgente tenía autonomía para tomar decisiones respecto a su postura frente a la solución al conflicto armado.

Estas declaraciones se producen luego de más de 4 meses de haberse presentado la fase pública de los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y el ELN. Según lo que se publicó en esa ocasión, la primera ronda pública de conversaciones debía producirse en Ecuador, pero este evento nunca se dio. Por parte del gobierno se han presentado objeciones, exigiendo como condición para continuar el diálogo, que esa guerrilla libere de inmediato a las personas que tiene en su poder. Por su parte el ELN manifiesta que ese tema no fue un acuerdo de ambas partes, por lo cual no lo acepta como condición.

En cuanto a la participación de la sociedad en el proceso de paz, el ELN insiste en que el gobierno no estaría interesado en permitirla, ni en que los resultados de la misma sean vinculantes para ambas partes, a pesar de que el tema es uno de los puntos de la agenda publicada en Caracas.

Otro de los puntos de discordia entre Gobierno y ELN es el contenido y resultado de las conversaciones. Al respecto, en su declaración reiteran que la paz es posible si se dan transformaciones estructurales de la sociedad y del Estado, que permitan la justicia social, la equidad, la dignidad y la soberanía. Por tal razón, rechazan las “líneas rojas” o temas vedados que impuso el gobierno en la mesa con las FARC, tales como el modelo de explotación económica, y la doctrina militar. Frente a este tema, el gobierno, a través del Alto Comisionado para la Paz, ha afirmado que esos temas sólo se debaten en las urnas y se aplican o no, según el programa de gobierno de quienes ganen las elecciones.

En conclusión, el ELN manifiesta que “si durante más de 60 años de lucha guerrillera, la oligarquía no ha cedido parte de sus privilegios al pueblo, mucho menos lo hará después de que la guerrilla se desarme”. En tal sentido, advierte que continuará con su resistencia armada y a la expectativa de que el Estado decida reanudar los diálogos, en las condiciones acordadas entre ambas partes.

Publicado: 08 Agosto 2016
Escrito por Administrador RANPAL

Editorial revista Insurrección Nº 541

Declaración de la Dirección Nacional y el Comando Central, del Ejército de Liberación Nacional:

El gobierno de Juan Manuel Santos llega a la mitad de su segundo mandato y los resultados son desastrosos. La locomotora minero-energética que debía jalonar la economía, se descarriló por la baja de los precios y la caída de las exportaciones de materias primas.

Mientras el sector financiero reporta jugosas ganancias, se mantiene el estrangulamiento de la industria y la agricultura. El peso se devalúa, la inflación se dispara, aumenta la deuda externa y la balanza comercial es deficitaria. Ante el profundo hueco fiscal, es inminente otra reforma tributaria contra la clase media y los sectores populares.

El desempleo, la carestía, la miseria, arrasan con los pobres y la hambruna mata sin clemencia la infancia, principalmente de las comunidades afrodescendientes e indígenas. Ante esta caótica situación, diversos sectores sociales no tienen más alternativa que movilizarse para reclamar los derechos básicos, que el Estado debe garantizar; siendo brutalmente reprimidos por la fuerza pública, amparados en las últimas leyes antisociales, que han venido imponiendo las bancadas parlamentarias santistas y uribistas. Además, se aumentan las amenazas y los asesinatos del paramilitarismo contra las organizaciones y los dirigentes que se atreven a disentir de las políticas estatales.

Un logro importante de la gestión de Santos, se dio el 23 de junio de 2016, con el acuerdo sobre Cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo y Dejación de Armas de las FARC.

Para favorecer el proceso de paz, mantenemos respeto por la mesa de La Habana. Siempre confiamos que cualquier diferencia, el país la podría conocer en el curso de nuestro proceso, que está abierto a la participación de la sociedad. Pero ante el congelamiento impuesto por el gobierno a la mesa con el Ejército de Liberación Nacional, y ante próxima la firma de un acuerdo definitivo de dejación de armas de las FARC, nos vemos en la obligación de expresar que no compartimos la esencia de estos acuerdos.

Se evidencia que el objetivo principal de la comandancia de FARC, es convertirse en una organización legal, aceptando unos acuerdos que exculpan al Estado de su responsabilidad en el desarrollo de la guerra sucia y el Terrorismo de Estado, a la vez que deforman los fundamentos esenciales del Derecho a la Rebelión. Así, el gobierno niega la naturaleza política del alzamiento armado y mantiene intacto el régimen oprobioso de violencia, exclusión, desigualdad, injusticia y depredación.

Compartimos las inquietudes de diversos sectores de la sociedad, del movimiento social y político, frente a varias de las temáticas acordadas, ya que no interpretan sus expectativas, como la limitada participación de la sociedad; la negociación de asuntos sociales sin tener en cuenta a los sectores afectados; la justicia transicional que evita el enjuiciamiento al Estado por su culpabilidad en el genocidio; y la poca incidencia de lo acordado para modificar la realidad del país.

El Estado colombiano, el Presidente y las Fuerzas Armadas han expresado con claridad que “la paz es la victoria”, y que a ella se llegó como resultado de la aplicación de la fuerza militar. Para ellos, la paz no es una convicción política, sino sólo un cálculo económico; pues les resulta más barato llevar la insurgencia a la legalidad sin comprometerse con las transformaciones que la sociedad necesita, y evitar la prolongación de una lucha de resistencia, que los viene desgastando y no podrán controlar.

El ELN ha reiterado que la paz sólo será posible si se dan transformaciones estructurales de la sociedad y del Estado, donde el pueblo sea el protagonista de las nuevas construcciones, que permitan la justicia social, la equidad, la dignidad y la soberanía. Mientras esta nueva Colombia no esté garantizada y se mantenga un régimen oligárquico basado en la violencia, sigue siendo un imperativo político mantenernos como rebeldes alzados en armas, para acompañar todas las luchas de resistencia social.

Si durante estos más de 60 años de lucha guerrillera, la oligarquía no ha cedido parte de sus privilegios al pueblo, mucho menos lo hará después que la guerrilla se desarme. Por el contrario, se envalentonará con mayor represión contra los reclamos sociales y será más grande la entrega de la patria a los intereses imperialistas. Las clases que manejan el poder, sólo entienden que la paz es el desarme de las guerrillas, para maximizar sus ganancias.

La oligarquía colombiana no quiere la paz, porque no permite cambiar su estructura de dominación, esto quedó demostrado en las negociaciones con las FARC, al colocar las “líneas rojas” de no tocar su modelo de explotación económica, de exclusión política o de barbarie militar. La poca voluntad de paz del gobierno, también se muestra al mantener congeladas las negociaciones con el ELN.

Desde agosto de 2012, con el acompañamiento de la comunidad internacional, adelantamos reuniones formales con el gobierno de Santos en pos del objetivo de lograr una paz, que interprete el sentir de los colombianos. Múltiples incumplimientos, exigencias unilaterales e intentos de manipulación tuvimos que afrontar, pero logramos firmar el 30 de marzo del presente año, el acuerdo de Agenda para desarrollar la fase pública de las conversaciones, en un proceso abierto a la participación de la sociedad.

Pasados 4 meses, las conversaciones están congeladas por decisión unilateral del gobierno, quien pretende imponer condiciones por fuera de la formalidad de la mesa, haciendo exigencias que jamás fueron acordadas, aunque son asuntos que están contemplados para ser discutidos.  Al parecer el gobierno le tiene miedo a la participación de la sociedad.

La fase pública de conversaciones con el ELN, implica darle la palabra a todos los colombianos y colombianas, a los sectores organizados, pero también a la pobrería, a quienes secularmente han estado excluidos, silenciados e invisibilizados.

Debe abrirse un nuevo momento de participación democrática, donde la sociedad no puede seguir siendo una “invitada de piedra”, sino que debe ganar el protagonismo para diseñar los cambios. Las propuestas que produzca este proceso participativo de la sociedad, no puede quedarse en simples recomendaciones o insumos, sino que por el contrario deben ser propuestas a instrumentalizar, para poder hacerlas realidad.

La paz no es el desarme de la guerrilla, sino una construcción multicolor, donde la participación  popular cobra vida y se concreta en las transformaciones de la nueva nación. Si la sociedad plantea la democratización del poder, es la oligarquía la que debe definir si permite los cambios o continúa manteniendo la guerra y haciendo política mediante la violencia.

En la actualidad, lo que está en el orden del día no es un Plebiscito para desarmar a una organización guerrillera, sino la necesidad de construir una paz verdadera, pues de poco servirán unos acuerdos parciales si continúa el conflicto social y armado.

El ELN convoca a todos los sectores populares y clases medias de la ciudad y del campo; a los industriales, agricultores y comerciantes atropellados por la competencia desleal de las empresas transnacionales; a los movimientos y partidos políticos de izquierda, democráticos y de centro que buscan alternativas al régimen; a las mujeres, LGTBI y demás sectores generistas que no sólo buscan la igualdad ante la ley, sino la equidad frente a la vida; a los estudiantes y la juventud que piden ser los arquitectos del futuro; a todos los patriotas que quieren una república soberana; a todas y todos, les ofrecemos esta fase pública como un gran Diálogo Nacional, para que construyamos la Nueva Colombia en paz.

El ELN sigue manteniendo en alto la bandera de la paz, siempre junto al pueblo, en sus luchas de resistencia frente a la oligarquía y el imperialismo.

La rebelión, a la que hemos acudido como legítimo derecho del pueblo ante un régimen ilegítimo, es la renuncia a obedecer a los poderosos, para colocarnos del lado de los humildes y desposeídos. Pero esta lucha de resistencia no es sólo militar, sino que abarca todas las dimensiones de los sueños y las aspiraciones de las mayorías, donde quienes perseveran siempre logran la victoria.

¡Colombia para los trabajadores!

¡Ni un paso atrás, liberación o muerte!

Montañas y ciudades de Colombia.

Agosto 5 de 2016.

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Convocamos a votar por el SI en el plebiscito

Resolución de Asamblea General Nacional de delegados del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema Agroalimentario “SINALTRAINAL

Resolución de Asamblea General Nacional de delegados del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema Agroalimentario “SINALTRAINAL”, y

Considerando:

1.- Que en la Habana Cuba, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP” y el Gobierno Nacional de Juan Manuel Santos, están negociando para llegar a un acuerdo de finalización del conflicto armado.

2.- Que el Gobierno de Juan Manuel Santos, para refrendar el acuerdo que firme con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP”, tenía como opción hacer una Constituyente, Referendo o Plebiscito.

3.- Que el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP”, acordaron como mecanismo de refrendación del acuerdo, realizar un plebiscito para que el pueblo en las urnas, diga si está o no de acuerdo con lo firmado en la mesa de negociación de la Habana Cuba, para finalizar el conflicto armado entre las partes.

4.- Que el acuerdo que se firma entre Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP” y el Gobierno Nacional de Juan Manuel Santos, no logra la paz para Colombia, si permite superar el conflicto armado entre las partes.

5.-  Que el acuerdo que se firma entre Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP” y el Gobierno Nacional de Juan Manuel Santos, es un hecho histórico, que puede permitir al pueblo, crear un escenario para avanzar hacia la solución al conflicto político, Social, Económico y acordar la paz para Colombia.

6.- Que el Gobierno Nacional de Juan Manuel Santos, ha reafirmado que con el acuerdo que firma con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP”, no cambia el modelo económico.

7.- Que al tiempo que el Gobierno Nacional de Juan Manuel Santos, negocia y firma el acuerdo de finalización del conflicto armado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP”, sigue profundizando el sistema capitalista y las políticas impuestas, el modelo neoliberal, eliminando los derechos del pueblo, reprimiendo a los sectores y organizaciones que protestan reclamando soluciones a los graves problemas sociales y la falta de democracia.

8.- Que con el acuerdo de finalización del conflicto armado que firman las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP”, con el Gobierno Nacional de Juan Manuel Santos, la oligarquía no se compromete a cambiar el modelo económico, ni a resolver los problemas sociales, políticos, de democracia y soberanía para todo el pueblo; siguen siendo éstos, un objetivo a conquistar por medio de la lucha de todos los sectores y organizaciones sociales y políticas del país.

9.- Que la dejación de armas, el proceso de conversaciones y la decisión del acuerdo de finalización del conflicto armado, que firmael gobierno de Juan Manuel Santos, es una decisión autónoma y del fuero interno de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP”.

10.- Que en el proceso de negociación y acuerdo que firman las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP” y el Gobierno de Juan Manuel Santos, no se posibilitó la participación directa de la población.

11.- Que el contenido del acuerdo que firman las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP” y el Gobierno de Juan Manuel Santos, no fue consultado, ni decido con el pueblo.

12.- Que procesos anteriores de negociación política del Gobierno Nacional y otras organizaciones insurgentes, no resolvieron la falta de Soberanía, democracia y los problemas sociales.

13.- Que los aparatos de represión paramilitar siguen siendo usados por la oligarquía contra el pueblo.

12.- Que el Gobierno Nacional de Juan Manuel Santos, ha anunciado que ha realizado conversaciones con el Ejercito de Liberación Nacional “ELN” y no se ha instalado la mesa de conversaciones.

14.- Por lo anteriormente expuesto,

Resuelve

1.- Tenemos algunas diferencias con el contenido del acuerdo de finalización del conflicto armado que firman las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP” con el Gobierno de Juan Manuel Santos. Entendiendo que los acuerdos que en la Habana se consolidan, no recogen a toda la población y no entrega una solución profunda a los problemas Políticos, Sociales y Económicos.

2.- Dejar constancia que el acuerdo firmado entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP” con el Gobierno de Juan Manuel Santos, no puede comprometer o ser usado por el Estado Oligarca contra nuestros derechos y libertades.

3.- Respetamos profundamente la decisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP”, de dejar las armas y firmar el acuerdo para finalizar su confrontación armada con el Estado.

4.- Saludamos que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP”, hayan decidido continuar la lucha política por la vía institucional.

5.- Exigimos del Estado, la convocatoria de una Constituyente democrática y popular, con participación de todos los sectores sociales, populares y políticos del país, para resolver los problemas sociales y políticos que dieron origen al conflicto.

6.- Convocar a los afiliados de Sinaltrainal, familiares y población en general a respaldar el plebiscito y acudir a las urnas a votar por el si al acuerdo, que surja de la mesa de negociación entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP” y el Gobierno Nacional,  para poner fin al conflicto armado.

7.- Ratificar nuestro compromiso y convocar a los afiliados de Sinaltrainal, familiares, amigos y pueblo en general a continuar luchando para lograr la paz con justicia social.

8.- Dejar constancia, que respaldar el acuerdo de finalización del conflicto armado que firman las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo “FARC-EP” y el gobierno nacional, no significa que estemos apoyando la política antisocial del gobierno de Juan Manuel Santos.

9.- Rechazar la política antisocial y neoliberal aplicada por el gobierno de Juan Manuel Santos.

10.- Convocar a todos los trabajadores afiliados a Sinaltrainal y pueblo en general a fortalecer nuestras organizaciones y a continuar movilizándonos contra la política antisocial y neoliberal del gobierno de Juan Manuel Santos y los patronos.

11.- Exigir que se habilite la mesa de negociación política entre el Gobierno Nacional y el Ejercito de Liberación Nacional “ELN”

12.- Exigir del Estado de Colombia, el desmonte del paramilitarismo, el ESMAD y todas las formas de represión usadas contra el pueblo.

13.- Ratificamos nuestro compromiso de lucha y continuamos en el camino por la conquista de la Democracia, la Soberanía, y la búsqueda de la verdad para acordar la Paz con Justicia Social.

14.- Comuníquese publíquese y cúmplase,

Dada en Asamblea General Nacional de Delegados del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema Agroalimentario “SINALTRAINAL” No 187, realizada en la ciudad de Bogotá D.C., a los 29 días de Julio de 2016.

Para constancia se firma:

Edwin Mejía Correa                                   Juan Carlos Galvis Galvis

Presidente (E).                                              Secretario General.

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